| |
|
|
|
|
 |
|
|
|
|
|
Thursday, December 04, 2008
|
|
|
|
 |
“Aneurismas paraclinoidales: peculiaridades clínicas y anatómicas y tratamiento quirúrgico.”
Fuat Arikan Abelló Servicio de Neurocirugía 11 de julio de 2008 | |
El término aneurismas paraclinoidales hace referencia a un conjunto de lesiones vasculares aneurismáticas de gran proximidad a la base del cráneo y estrechamente relacionadas con el proceso clinoideo anterior. Fueron descritos por primera vez por Drake en 1968, y representan una amplia variedad de aneurismas con características anatómicas y clínicas específicas.
Desde un punto de vista anatómico, y en un sentido estricto, se han definido cuatro tipos de aneurismas paraclinoideos dependiendo del segmento de la arteria carótida interna en el que se originan: intracavernosos, clinoideos, oftálmicos y de la comunicante posterior. Sin embargo, son los aneurismas de la región oftálmica y clinoidea los que clásicamente han sido considerados como los aneurismas paraclinoideos por excelencia, debido a su estrecha relación con las estructuras de la base del cráneo, la cual le confiere unas características anatómicas, clínicas y quirúrgicas muy peculiares, y claramente diferenciales al resto de los aneurismas cerebrales.
Peculiaridades anatómicas:
Anatómicamente la región paraclinoidea es una región anatómica muy compleja en la que están implicadas prominencias óseas, pliegues durales, estructuras vasculares y nerviosas (Fig. 1). Entre estas estructuras implicadas, por su importancia hay que destacar el proceso clinoideo anterior el cual representa la estructura clave de esta localización.
Angioaquitectónicamente, los aneurismas paraclinoideos se caracterizan por presentar un tamaño medio superior que el resto de los aneurismas de otras localizaciones, siendo esta localización habitual para aneurismas grandes y gigantes. Además, estos aneurismas suelen tener una base de implantación a la carótida ancha. Ambas características conllevan implicaciones terapéuticas, puesto que dificultan su tratamiento.
 |
Figura 1. Principales estructuras anatómicas relacionadas. AChorArt: arteria coroidea anterior, PComArt: arteria comunicante anterior, ACP: clinoides anterior, CN III: tercer par craneal, ClinSeg: segmento clinoideo de la arteria carótida interna, CN IV: cuarto par craneal, CavSeg: segmento cavernoso de la arteria carótida interna, CN V1: primera rama del nervio trigémino, CNVI: sexto par craneal, CNV2: segunda rama del trigémino, PetSeg:mento petroso de la arteria carótida interna, SupHypArt: arteria hipofisaria superior, Pit: hipófisis, COM: membrana carótido-oculomotora |
Peculiaridades clínicas:
En un alto porcentaje de los pacientes, los aneurismas paraclinoideos se encuentran de forma bilateral (aneurismas en espejo) o asociados a aneurismas múltiples (hasta en un 60% de los casos), y a diferencia de los aneurismas de otras localizaciones, múltiples estudios muestran curiosamente como esta localización sobreviene en un mayor porcentaje en el sexo femenino, llegando incluso en alguna serie a cifras que alcanzan el 80%.
Dada la localización anatómica muy próxima a estructuras nerviosas, hasta en un 50% de los pacientes se puede realizar el diagnóstico antes de que se produzca una rotura aneurismática que ocasione una hemorragia subaracnoidea. La sintomatología referida más frecuente es la de afectación visual, habitualmente en forma de defectos campimétricos relacionados con la compresión y efecto de masa que ejerce el saco aneurismático sobre el nervio óptico.
Tratamiento quirúrgico:
En la mayoría de los casos el tratamiento quirúrgico sigue siendo una primera opción terapéutica de los aneurismas paraclinoideos, puesto que a pesar de los avances en las técnicas endovasculares incorporadas en el tratamiento de los aneurismas cerebrales, las características angioaquitectónicas y anatómicas habituales de éstos, dificultan el éxito del tratamiento endovascular.
Sin embargo, estas mismas características confieren a este tipo de aneurismas aspectos muy diferenciales que deben ser considerados a la hora de aplicar el tratamiento quirúrgico, puesto que la estrecha relación que mantienen con los nervios ópticos adyacentes (Fig. 2), que habitualmente cubren y tienden a ocultar su origen, la proximidad con las estructuras óseas de la base cráneo y el seno cavernoso, y la ausencia de control un control quirúrgico proximal a nivel intracraneal, pueden dificultar el clipaje correcto del cuello aneurismático.
Bibliografía recomendada:
- Batjer HH, Kopitnik TA, Giller CA, Samson DS: Surgery for paraclinoidal carotid artery aneurysms. J.Neurosurg. 80:650-658, 1994
- Batjer HH, Samson DS: Retrograde suction decompression of giant paraclinoidal aneurysms. Technical note. J.Neurosurg. 73:305-306, 1990
- Dolenc VV: A combined epi- and subdural direct approach to carotid-ophthalmic artery aneurysms. J.Neurosurg. 62:667-672, 1985
- Drake CG, Vanderlinden RG, Amacher AL: Carotid-ophthalmic aneurysms. J.Neurosurg. 29:24-31, 1968
- Hoh BL, Carter BS, Budzik RF, Putman CM, Ogilvy CS: Results after surgical and endovascular treatment of paraclinoid aneurysms by a combined neurovascular team. Neurosurgery 48:78-89, 2001
- Vega-Basulto SD, Gutie Rrez-Mun oz FG, Mosquera-Betancourt G, Rivero-Truit F, Vega-Trenado SA: [Ophthalmic artery aneurysms.]. Neurocirugia.(Astur.) 17:303-316, 2006
 |
Figura 2. Imagen quirúrgica en la que se muestra un aneurisma paraclinoideo expuesto mediante un abordaje pterional izquierdo y tras el fresado de la clinoides anterior |
|
|
| Login |
|
|
|
|