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Muerte súbita en el infarto agudo de miocardio: ¿Un problema mecánico? Dr. José Barrabés HUVH
Aunque la fibrilación ventricular ocasionada por la isquemia miocárdica es una de las principales causas de muerte súbita en humanos y el modo de morir más frecuente de los pacientes con infarto agudo de miocardio, sus mecanismos de producción no están claros. En varias especies animales, se ha descrito que las arritmias ventriculares isquémicas se agrupan en dos fases, una que abarca los primeros 5-10 minutos tras la oclusión coronaria (fase IA) y otra que va aproximadamente del minuto 15 al 35 (fase IB) y que es la más relevante, ya que en ella se producen la mayoría de las fibrilaciones ventriculares. Las arritmias tipo IB se han asociado temporalmente con la aparición de desacoplamiento eléctrico en el miocardio isquémico y son sensibles a influencias del sistema nervioso autónomo. |
Uno de los fenómenos que se producen inmediatamente después de la oclusión coronaria es la distensión de la zona isquémica, que se puede medir con cristales ultrasónicos intramiocárdicos (Figura 1). Previamente describimos que la magnitud de la distensión de la zona isquémica en los primeros minutos tras la oclusión coronaria se asocia significativamente con el riesgo de fibrilación ventricular en la fase IB de las arritmias ventriculares (Figura 2). Uno de los mecanismos que podrían explicar esta asociación es la activación de canales iónicos activados por el estiramiento (SACs), capaces de inducir arritmias en modelos ex-vivo. La administración endovenosa o intracoronaria de Gd3+, un bloqueante inespecífico de estos canales, no disminuyó las arritmias ventriculares isquémicas en un modelo porcino in vivo. Sin embargo, el Gd3+ tiene baja biodisponibilidad, por lo que recientemente hemos estudiado el efecto del péptido biológico GsMtx4 en el mismo modelo.
Primero comprobamos que GsMtx4 era capaz de inhibir la reducción del periodo refractario efectivo ventricular producida por la distensión de la cavidad mediante el inflado de un balón a diferentes presiones en el corazón aislado de rata (Figura 3). Seguidamente, analizamos el efecto de la infusión endovenosa de GsMtx4 sobre las arritmias isquémicas en cerdos anestesiados sometidos a una oclusión coronaria de 50 min de duración. En comparación con un grupo control, GsMtx4 no redujo de forma significativa el número de extrasístoles ventriculares tipo IA o IB ni la incidencia de arritmias malignas, lo que va en contra de la participación de los SACs en la génesis de las arritmias ventriculares durante la isquemia. En una serie adicional, observamos que la magnitud de la distensión de la zona isquémica se asociaba de forma significativa con la inducibilidad de arritmias ventriculares mediante un protocolo de estimulación programada. Si esta asociación implica que la distensión miocárdica aumenta la susceptibilidad del miocardio para presentar arritmias malignas y sus posibles mecanismos merecen ser investigados.
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Fig.1. Ejemplo de los cambios en la longitud segmentaria medida con cristales ultrasónicos en el que se aprecia la distensión de la zona isquémica en los primeros minutos tras la oclusión coronaria. |
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Fig. 2. Asociación entre la distensión de la zona isquémica (aumento de la longitud segmentaria telediastólica con respecto al valor previo a la oclusión coronaria) y la aparición subsiguiente de fibrilación ventricular en la fase IB de arritmias. |
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Fig. 3. El aumento de la presión telediastólica ventricular izquierda con el inflado de un balón produce un descenso del periodo refractario efectivo en el corazón aislado de rata, pero este efecto no se produce en presencia de GsMtx4. |