
Reperfusión ácida en el infarto de miocardio
Antonio
Rodríguez Sinovas
Laboratorio de
Cardiología Experimental, Institut de Recerca Hospitals Vall d’Hebron
El tratamiento de elección
en los pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio es, a dia de
hoy, la reperfusión rápida, bien sea mediante terapias trombotíticas, o
mediante angioplastia primaria. Sin embargo, la reperfusión se asocia también a
la aparición de un daño, originado por mecanismos que ocurren en el momento de
la reinstauración del flujo. Es posible reducir el daño por reperfusión
aplicando diversas maniobras en el momento de reperfundir. A nivel experimental
se han utilizado diferentes estrategias terapéuticas para reducir este daño por
reperfusión, que han demonstrado su eficacia. Una de estas estrategias
terapétucias sería la prolongación de la acidosis intracelular, que se ha ido
produciendo durante la isquemia, en las fases iniciales de la reperfusión. Los
estudios que había hasta el momento sobre su uso en modelos animales eran, sin
embargo, contradictorios y en muchas ocasiones utilizaban maniobras poco
prácticas para su uso en la clínica. Por ello, los objetivo de este estudio ha
sido analizar, en primer lugar, el posible efecto protector de la prolongación
de la acidosis durante las fases iniciales de la reperfusión, utilizando para
ello soluciones de Krebs, así como determinar las condiciones óptimas para
conseguirlo. En segundo lugar, determinar los efectos de la prolongación de la acidosis
durante la reperfusión sobre la reactividad vascular. Y en tercer lugar,
extrapolar los hallazgos obtenidos a un modelo más cercano a la clínica,
concretamente el modelo de corazón porcino in situ.
Para cumplir con el primer
objetivo se utilizaron corazones aislados de rata, sometidos a isquemia global
de 40 minutos y posterior reperfusión. En una primera serie se determinó el pH
óptimo que debía tener la solución de Krebs ácida a administrar durante los
primeros minutos postisquemia. En una segunda serie se determinó cuál era el
tiempo óptimo de la infusión ácida. De esta forma, se obtuvo como resultado que
el pH óptimo era de 6.4, administrando la solución de Krebs únicamente durante
3 minutos. Tiempos más prolongados de acidosis resultaron contraproducentes.
Como conclusiones del estudio en corazones aislados de rata, se puede decir que
la prolongación de la acidosis durante la reperfusión
mediante soluciones de Krebs retrasa la normalización del pH intracelular,
preserva los niveles energéticos celulares y protege frente al daño por
isquemia-reperfusión en corazones aislados de rata.
Para cumplir con el segundo objetivo se obtuvieron anillas arteriales
de aorta torácica de rata, que se colocaron en un baño de órganos conteniendo
las soluciones de Krebs al pH deseado. Dichas anillas arteriales se estimularon
con diferentes agonistas, tanto en situación de normoxia como tras
hipoxia/reoxigenación. Mientras que en situación de normoxia el pH ácido no
modificó la respuesta a los diferentes agonistas testados (acetilcolina,
noradrenalina, nitroprusiato sódico), tras hipoxia/reoxigenación, las
respuestas a acetilcolina (vasodilatador endotelio-dependiente) y noradrenalina
quedaron atenuadas de forma marcada. De forma importante, cuando la
reoxigenación se hizo a pH 6.4, independientemente del pH de la hipoxia, se
produjo una recuperación parcial de la relajación a acetilcolina, indicando que
la reoxigenación ácida ejerce un efecto beneficioso sobre la función
endotelial.
Finalmente,
para cumplir el tercer objetivo utilizamos un modelo de corazón porcino in
situ, sometido a isquemia y reperfusión. Se realizaron dos períodos de
isquemia, de 48 y 60 min. La reperfusión con una solución a pH 6.4 durante los
3 minutos iniciales tuvo un efecto protector tras isquemia prolongadas, pero no
tras la isquemia breve. Este efecto fue similar a la protección por
postcondicionamiento isquémico, sugiriendo un mecanismo de acción común. Sin
embargo, la acción protectora se asoció a un incremento significativo en la
incidencia de fibrilación ventricular durante los minutos iniciales de la
reperfusión, lo cual haría que su extrapolación a la práctica clínica fuese
contraproducente.
Por lo tanto como conclusiones, podemos decir que el mantenimiento de
la acidosis durante la reperfusión ejerce efectos protectores sobre el daño por
isquemia-reperfusión, tanto a nivel miocárdico como a nivel endotelial. Sin
embargo, su aplicación clínica se vería dificultada por sus efectos
contraproducentes sobre la incidencia de arritmias ventriculares malignas.

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