Papel del ecocardiograma en la reparación de la válvula mitral
16 junio 2006
Dr. Alain Berrebi
Hospital Europeu Georges Pompidou. París
La reparación de la válvula mitral permite obtener una mejor función hemodinámica y ventricular teniendo un riesgo inferior al reemplazamiento valvular. El papel del ecocardiografista es fundamental en la reparación de esta válvula ya que ayuda a decidir el mejor momento para realizar la intervención quirúrgica, sí es o no factible de llevar a cabo y su control ecocardiográfico.
La técnica quirúrgica del doctor Carpentier es, hasta ahora, un referente y la publicación en el año 2001 en el New England Medicine de las guías de actuación, ayudan a los equipos. Las guías aconsejan la intervención en presencia de una insuficiencia mitral grave, un diámetro telesistólico >45 mm y una fracción de eyección < 60% .
Pero hay todavía muchas preguntas pendientes de dilucidar como es el caso de los pacientes asintomáticos en los que hay que definir si es suficiente la vigilancia y el seguimiento de las guías o si un tratamiento precoz puede ser más aconsejable
El equipo del hospital George Pompidou de Paris tiene un claro algoritmo de actuación. Sí siguiéndolo finalmente se llega a la indicación quirúrgica, la intervención siempre se tendrá que realizar por un cirujano muy competente y experimentado que trabaje codo a codo con el ecocardigrafista.

La estimación de la insuficiencia valvular está en función de algunos parámetros del flujo relacionados con el área del orificio y la eyección, como son los valores de la Proximal Isovelocity Surface Area (PISA) o l’Effective Regurgitant Orifice area (ERO) que es la relación flujo / velocidad. Lo que también se sabe es que una buena “reserva contráctil” tiene una mejor evolución.
El estudio de sí es o no es factible la reparación, ha de valorar la etiología, los tipos de lesión y la disfunción considerando a la válvula mitral como una “unidad global de funcionamiento”. Pero, como clasificar la disfunción?
Se consideran 4 tipos: I (normal), II, III y IIIb. El tipo II es la disfunción más habitual. El equipo ha de valorar los 8 segmentos valvulares: A1, A2, A3, P1, P2, P3, Ac y Pc, siendo las lesiones mas frecuentes los prolapsos posteriores en P2. Para llevar a término el análisis también se ha de combinar la TTE con la TEE (Transesophageal i Transtoracic ecocardiography).

Otros aspectos a considerar son, las calcificaciones valvulares o la función simultanea de la válvula tricúspide. También se ha de valorar cuales son las indicaciones óptimas para la reparación valvular, las indicaciones subóptimas y las contraindicaciones. Por último, la ecocardiografía TE durante el acto operatorio permite ayudar al cirujano a confirmar el buen resultado de la intervención.
Finalmente y lo que es realmente importante a la hora de planificar la reparación de la válvula mitral, es la existencia de un buen equipo de cirugía cardiaca y la ayuda crítica e inestimable del ecocardiografista, un imprescindible y completo trabajo en equipo.

