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Cuando se introdujo por primera vez el alcantarillado en Londres a mediados
del siglo XIX, las enfermedades bajaron en picado. Con posterioridad,
antibióticos y vacunas también contribuyeron a reducirlas. Sin embargo,
puede que en la lucha contra los microbios estén pagando justos por
pecadores, es decir, la higiene también podría estar exterminando algunas
de las bacterias beneficiosas que habitan en el cuerpo humano. Ello
explicaría, según la llamada hipótesis de la higiene, el crecimiento en los
últimos 60 años de alergias y dolencias como la enfermedad inflamatoria
intestinal, la esclerosis múltiple y la diabetes de tipo 1. Y es que el conjunto
de estos microorganismos (o microbioma) no es parte menor del cuerpo
humano: su peso alcanza los dos kilogramos y su número es 10 veces mayor que el de células del
organismo.
"Sabemos que el microbioma es beneficioso para la vida, pero su función es casi totalmente desconocida",
explica Francisco Guarner, jefe de sección del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital del Vall d'Hebron
de Barcelona. "De hecho, hay un millón de especies de bacterias en la naturaleza y solo el 1% es nocivo",
sigue Guarner. El investigador coordina la participación española en MetaHIT, una iniciativa europea que
quiere identificar algunas de las bacterias que viven en el intestino. El proyecto, en el cual participa
también la sección española de la empresa farmacéutica UCB Pharma, celebró una reunión en Barcelona
del 23 al 25 de marzo. Con 19 millones de euros de financiación en los próximos
cuatro años, repartidos entre la Unión Europea y los centros participantes, MetaHIT representa la
mayor contribución europea al Consorcio Internacional del Microbioma Humano, que quiere secuenciar los
genes de todos los microorganismos de la boca, la nariz, los genitales, las piel, etcétera.
PAPEL CRUCIAL
"Hay indicios de que los microbios desempeñan un papel crucial en la nutrición y en el sistema inmune",
explica Guarner. Para confirmarlo, los investigadores han creado ratones libres de gérmenes que pasan
sus vidas en celdas esterilizadas, sin microorganismos. "Estos ratones comen más y crecen menos, y
desarrollan un sistema inmune deficiente", explica Guarner. También los humanos nacen sin microbios,
pero se contaminan inmediatamente con los microorganismos del entorno familiar y hospitalario. MetaHIT
intentará averiguar el papel de las bacterias en transtornos de la alimentación, como la obesidad, o en
enfermedades del sistema inmune, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Chrön. Para ello, los
investigadores secuenciarán los genomas de algunas bacterias de una muestra de individuos sanos y
enfermos.
SIMBIOSIS
"Llevamos cientos de miles de años conviviendo con nuestras bacterias --comenta Andrés Moya, director
del Institut Cavanilles de Biologia Evolutiva de Valencia--, por lo que es probable que nos hayamos
que es una iniciativa ambiciosa y que responde a la asignatura pendiente de interpretar el microbioma.
"El moderno alejamiento del entorno natural hacia ambientes cada vez más asépticos podría haber
reducido el contacto con los microbios beneficiosos, además de los nocivos", explica Guarner. Según
algunos investigadores, esto explicaría el reciente incremento de algunas enfermedades. "Sin embargo, los
mayores ataques al microbioma vienen de los antibióticos", afirma Moya. De momento, los intentos de
manipular voluntariamente el microbioma no han tenido mucho éxito. Sin embargo, las aplicaciones
médicas podrían estar a la vuelta de la esquina. "Por ejemplo, hay indicios de que un fármaco de nuestra
empresa tiene una eficacia variable en función de la presencia de ciertas bacterias", comenta Ellen
Caldwell, representante de UCB Pharma en MetaHIT.
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